Trasladaré mi última ‘divagación absurda’. ¿Ustedes se acuerdan de la serie televisiva ‘Érase una vez la vida’? ¿Y de aquellos hombrecillos que iban dentro de una especie de nave espacial? Para refrescarles la memoria, antes de continuar leyendo vean este video de un minuto.

http://es.youtube.com/watch?v=Brytv5Uxy68
Pues bien, en una de esas conversaciones inverosímiles y sin sentido que tantas veces habrán tenido, sin saber muy bien cuál fue el inicio de todo, degeneró en lo que definiré como una ‘divagación absurda’.

¿Se imaginan ustedes a uno de esos hombrecillos buscando empleo en la oficina del INEM? Imaginen al tipo en cuestión respondiendo a las preguntas.

- ¿Por qué razón dejó en su último trabajo?

- Defunción de mi cliente

- ¿Habilidades?

- Se pulsar el botón rojo, por el cual unas veces sale un humo azul y en otras ocasiones unos ‘bichos buenos’

Esta serie me ha permitido aprender dos cosas:

1º. El interior del cuerpo humano es como la Vega del Pas. Sí, sí, es decir; las defensas, los glóbulos rojos, las plaquetas… son más o menos iguales, hay dos o tres personajes que se repiten constantemente, lo que me invita a pensar que son unos endogámicos.

2º. Los hombrecillos de la nave espacial son el colectivo más inútil sobre la faz de la tierra. Sí, sí; más que los porteros de discoteca. ¿No me creen? Un portero, por muy estúpido que fuera (y vaya que lo son, puedo dar fe de ello) no te deja entrar en su local si te ve muy borracho o agresivo, para que no crees problemas dentro. Además, si intentas entrar varias veces se quedará con tu cara y te vetará de por vida.

Ahora bien, a los hombrecillos de la nave siempre se les cuelan las bacterias¡¡ pero joder, si siempre son los mismos, ¿pero todavía no se han dado cuenta que los dos narigones son los malos? Eso es no poner atención en el trabajo y lo demás tonterías. Vamos por partes:

- Punto 1. Tienen cara de cabrones. Si es que siempre que entraban en el cuerpo se tapaban la boca porque se estaban descojonando con esa risa que solo tienen los malos¡ Si es que se ve a la legua que son malos, cantan más que el gitano de la plaza que vende ‘las tangas’ a dos euros, cuya hebilla del pantalón pone en letras grandes D&G

- Punto 2. Que se cuelen un día vale, dos bueno, ¿pero 40 capítulos? Como ya he dicho antes, si es que ni a un portero le engañas dos veces. Eso se solucionaría poniendo dos carteles con su cara de ‘Se busca’ a cada lado del cristal de la nave. Pero claro, si ya de por sí ven poco, como les restes visibilidad con los carteles no quiero ni pensar lo que puede entrar en ese cuerpo humano.

Gracias.